PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO, PAULO FREIRE - SOCIOLOGÍA

TRABAJO DE PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO:

INTRODUCCIÓN:

Este trabajo es sobre el libro ‘Pedagogía del Oprimido’ de Paulo Fraile. El autor nos habla de un régimen de obediencia entre dos tipos de persona, un ‘opresor’ y un ‘oprimido’. Analizaré cinco fragmentos.

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FRAGMENTO I:

‘Los opresores, falsamente generosos, tienen necesidad de que la situación de injusticia permanezca a fin de que su ‘generosidad’ continúe teniendo la posibilidad de realizarse’ (Freire,1968, p.25)

Este fragmento aparece al principio del libro. Con él Freire nos introduce el tema que va a tratar; la lucha de los opresores y los oprimidos.

Los opresores son aquellos que piensan que son los únicos que tienen derecho a vivir mientras los demás sobran, tienen una visión posesiva del mundo y del hombre ya que su objetivo es obtener cada día más, más y más; están convencidos de ello y lo hacen, aunque los demás no tengan nada. Son los que mandan, saben y tienen la necesidad constante de mantener el orden opresor.

Tratan de oprimir, callar y explotarlos hasta convertirlos en objetos que ellos puedan manipular a su antojo despojándolos de su libertad y de su posibilidad de humanización, insertando en ellos una nueva conciencia a través de la cual van a ir adaptando a todos sus intereses.

FRAGMENTO II:

‘Los oprimidos deben luchar como hombres que son y no como ‘objetos’’ (Freire, 1968, p.48)

Los oprimidos son los que están sometidos; ese sometimiento o dominación los lleva a la deshumanización la cual, les hace perder esperanza, autoestima y a su vez, tener actitudes destructivas. Todo ello les hace sentir fatalismo que es un pesimismo ante todo y piensan que nada puede cambiar. Este compendio de cosas les produce una incapacidad, es decir, piensan que no pueden, no conocen e incluso que son torpes.

Además, están sometidos a la dominación o domesticación que es adormecer la conciencia, infundir temor, no dejarles opinar y generar desunión. Podríamos ser cualquiera de nosotros.

Tienen un sentimiento de miedo y de inferioridad, lo que les obliga a ir adaptándose a todas estas estructuras de dominación por temor a luchar por su libertad y asumir su responsabilidad.  Esto se debe a lo que Freire cataloga de ‘autodesvalorización’. Están convencidos de ser menos, obedecen, no saben nada y sienten culpa y vergüenza por su situación, por tanto, se acomodan a esa realidad. No tienen capacidad para pensar, se vuelven adictos al asistencialismo, admiran a sus opresores y desean ser como ellos.

Esto lo podríamos extrapolar al miedo que muchos estudiantes tienen (o tenemos) por en algún momento alzar la voz y decir algo en contra de las ideas del profesor o simplemente hacer un comentario crítico con el que él/ella no esté de acuerdo por posibles represalias.   

Freire propone que esa dominación debe acabar; el oprimido debe luchar por esa libertad para dejar de ser un objeto, debe ver su realidad y pueda reflexionar acerca de ella y transformarla para conseguir su libertad.

De alguna manera entramos en la dialéctica del amo y el esclavo (recordemos que el autor aparte de ser pedagogo era filósofo), es decir, una persona somete a otra por un interés propio. Esto se ha hecho durante siglos y siglos y, desgraciadamente, en algunos países todavía sigue pasando.

FRAGMENTO III:

‘La narración, cuyo sujeto es el educador, conduce a los educados a la memorización mecánica del contenido narrado’ (Freire, 1968, p.51)

Freire nos introduce el concepto de Educación bancaria frente al concepto de Educación liberadora. Nos propone hacer un cambio de una a otra.

La Educación Bancaria consiste en que el profesor dicta, explica, narra unos apuntes y alumnos solo tienen que copiar y escuchar para luego memorizar; son totalmente pasivos. No se les deja participar ni tampoco opinar, es una educación vertical ya que no hay ningún tipo de comunicación.  Es totalmente mecánica. Se considera las clases de los maestros como ‘clases magistrales’, solo son ellos los únicos que saben.

La Educación liberadora es que aquella en la que hay una comunicación entre el maestro y el alumno, el maestro reconoce que no es el único ‘ser’ que sabe sobre el tema que están tratando y les deja opinar. Así consigue que los alumnos sean capaces de pensar, de formar un pensamiento crítico, de opinar de distintos temas que luego pueden insertar en la realidad que viven para así ampliar su visión del mundo y tener un pensamiento mucho más amplio. La educación es una transformación porque se les da la oportunidad de pensar y opinar.

Freire nos propone cambiar de una educación muy automatizada y mecánica a una educación mucho más dinámica. La primera es una educación que hoy en día en psicología conocemos como asimétrica (comunicación lateral) y la segunda es simétrica (comunicación bilateral).

Es curioso porque desde que se escribió este libro hasta la actualidad han pasado cincuenta años y en la mayoría de los institutos y colegios se sigue enseñando igual, seguimos apostando por el primer método, pese haberlo ‘cambiado’ de nombre. Esto unido a los avances tecnológicos (muy beneficiosos, por una parte, pero muy perjudiciales por otra) hace que muchos jóvenes se desmotiven, no tengan interés y no decidan continuar con sus estudios. Creo es algo muy importante ya que la educación es uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad.

FRAGMENTO IV:

‘Solamente el diálogo, que implica el pensar crítico, es capaz de generarlo. Sin él no hay comunicación y sin ésta no hay verdadera educación’ (Freire, 1968, p.75)

El autor nos propone el diálogo para conseguir esa Educación Liberadora. Ese diálogo debe ser abierto franco y permanente. Es la clave para la liberación, es un acto en el que el ser humano pueden reflexionar y actuar para transformar esa realidad; implica reconocer la importancia de la contribución del otro y la capacidad que éste tiene para hacer, rehacer, crear y recrear.  Sin él no hay comunicación y sin ella educación.

Según el autor este diálogo ha de cumplir unas condiciones: debe tener el amor como fundamento, ha de ser humilde, debe existir con fe, tiene que haber una confianza, esperanza y pensar verdadero. Además, previamente se ha de haber investigado el ámbito social, su lenguaje, actividades y pensamientos para poder ayudar mejor a la persona oprimida. El aprendizaje es fundamental para que la persona sea capaz de reflexionar y transformar la realidad.

FRAGMENTO V:

‘Los oprimidos sólo empiezan a desarrollarse cuando, al superar la contradicción en que se encuentran, se transforman en los ‘seres para sí’’ (Freire, 1968, p.146)

Fraile nos hace como un pequeño resumen de lo que hemos visto a lo largo de los últimos capítulos y nos termina de plantear por qué el mundo debe ser transformado en la búsqueda de la liberación. Esto lo hace explicándonos dos teorías de la acción cultural que son: ‘Teoría de la Antidialogicidad’ y ‘Teoría de la Dialogicidad’. Sintetizándolo mucho la primera consiste en la manipulación que hace el opresor al oprimido, mientras que la segunda es la clave del cambio.

El autor nos hace creer que sí se puede cambiar esta situación si seguimos estas cuatro indicaciones con las que llegaremos a ese nivel de autoconfianza: colaboración, unión para la liberación, organización y la síntesis cultural.

VALORACIÓN PERSONAL:

En general, el libro nos hace reflexionar sobre el sistema que tenemos y replantearnos la realidad que vivimos. Nos damos cuenta de la represión que hemos vivido y que seguimos viviendo, aunque realmente no tenemos el valor suficiente para enfrentarnos a esas personas por las posibles represalias. Hay una cosa en la que el autor hace bastante hincapié (y con la que estoy totalmente de acuerdo) y es que para superar esa opresión y para conseguir que en algún momento nuestra educación cambie a un sistema justo, en el que la gente aprenda de verdad tenemos que transformar la realidad que vivimos y mirar un poco más para nosotros mismos y nuestra sociedad. 

Creo que la clave está en reinventarnos, dejando atrás un poco ese pensamiento conservador y apostar por una educación mucho más dinámica, con nuevos métodos y técnicas, y mucho más práctica. Olvidarnos de esa teoría en cierto modo y hacer que nuestros alumnos participen y que cuando salgan del aula el día de mañana sepan aplicar esos conocimientos. De nada sirve conocer la historia mundial si ahora hay una guerra (como es el caso de Ucrania) y esa teoría, 'historia' que hemos aprendido no la sabemos aplicar para entender ese conflicto. Nos deberíamos centrar más en inculcar valores para que luego ese niño o esa niña no valla dejando de lado nadie, no trate mal a nadie o no se sepa comportar.  En contraposición a esto diría que tampoco nos deberíamos dejar llevar por las modas, es decir, en mi opinión mucha cultura y redes que consumimos hoy en día lanzan mensajes o transmiten ciertos valores que no ayudan en absoluto a nuestra sociedad; esto hace que, (por desgracia), muchos jóvenes no terminen ni los estudios obligatorios por dejarse guiar por estas campañas de marketing. Los jóvenes son (somos) el futuro, por ello la educación es fundamental.

En resumen, nuestra sociedad necesita un cambio. Ese cambio empieza en uno mismo, si bien es cierto que los maestros tenemos que ser unos de los precursores de este cambio y que la colaboración de las familias es fundamental. De ello depende el futuro de nuestra sociedad.

BIBLIOGRAFÍA:

Paulo Freire, (1968), Pedagogía del Oprimido. Siglo Veintiuno Editores.

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